Para ONU Derechos Humanos, la forma en que se habla de migración importa. En el contexto actual de la movilidad humana, el organismo ha señalado que los medios de comunicación ocupan un lugar clave en la construcción del debate público: de su cobertura depende en gran medida que las audiencias accedan a información verificada, opiniones informadas y narrativas equilibradas, inclusivas y respetuosas de los derechos humanos.
La forma en que se cubre la migración influye no solo en la calidad y el alcance de la información pública, sino también en la manera en que las sociedades perciben y se relacionan con las personas migrantes.
Los análisis de la Oficina muestran que periodistas y comunicadores a menudo reproducen narrativas negativas o dañinas sobre la migración — a veces de manera no intencional —, lo que contribuye a reforzar estereotipos y retóricas deshumanizantes que influyen en las actitudes sociales hacia las personas migrantes y pueden socavar el respeto de sus derechos humanos.
Partiendo de la idea de que el uso del lenguaje nunca es neutro y de que la manera de contar historias influye en cómo se percibe la migración, ONU Derechos Humanos impulsó una iniciativa regional de formación dirigida a jóvenes periodistas de toda América Latina.
Con el apoyo del Gobierno de Suecia, a través del Proyecto de Estrategias Regionales de ONU Derechos Humanos para América Latina, la iniciativa “Cambiar la mirada. Nuevas narrativas sobre migración” buscó fortalecer coberturas sobre movilidad humana desde un enfoque de derechos humanos y contribuir a la construcción de narrativas centradas en la dignidad y los derechos humanos de las personas en movilidad en la región.
Con la participación de 20 jóvenes periodistas de distintos países de América Latina, el proceso formativo se propuso ir más allá de la capacitación técnica: buscó incidir en la manera en que se cubre la movilidad humana, promoviendo narrativas mediáticas más justas y contextualizadas, basadas en el enfoque de derechos humanos y alejadas de estereotipos recurrentes.
Durante este proceso de cuatro meses, los participantes trabajaron en la comprensión de los distintos elementos que conforman el fenómeno migratorio, el análisis crítico de las narrativas dominantes en el discurso público y la incorporación de prácticas positivas en la cobertura periodística.
El objetivo fue fortalecer su capacidad para contar historias sobre migración desde la dignidad, los derechos y las libertades de las personas, así como visibilizar sus trayectorias y contribuciones.
De la mano de Eileen Truax, coordinadora del proyecto y profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona, los jóvenes periodistas recibieron orientación y acompañamiento editorial para revisar sus enfoques, afinar sus ángulos y profundizar en sus historias. El trabajo estuvo enfocado en mejorar la práctica periodística y reforzar una mirada que coloque a las personas migrantes en el centro de la cobertura.
Desde su lanzamiento en 2024, el proyecto “Cambiar la Mirada” ha buscado fortalecer las narrativas sobre migración en América Latina desde un enfoque de derechos humanos, a través del trabajo con jóvenes periodistas.
Por segundo año consecutivo, el proyecto amplió su alcance regional mediante su participación en el Festival LATAM, un espacio clave de formación y reflexión para periodistas y creadores de contenido en la región. A través de talleres y la presentación de historias desarrolladas en el marco de la iniciativa, “Cambiar la Mirada”, ha alcanzado a cerca de 80 jóvenes periodistas en la región.
Acompañamiento editorial y la mentoría
“El impacto de este taller fue ir más allá de la capacitación. El proceso combinó acompañamiento editorial y publicación”, dijo Andrés Sánchez Thorin, Representante de la Oficina Regional para América Central y el Caribe.
“El modelo demuestra que formar periodistas, acompañar la producción y asegurar publicación genera un impacto real y sostenido en el discurso público”, añadió.
Truax dijo que la mayoría de los periodistas hoy en día trabajan en redacciones de tres personas o son freelance y su redacción es su propia casa o un café con internet.
“Tienen hambre de mentor”, dijo Truax. “El poder darles esa mentoría personalizada significa que descubrirán las distintas maneras de narrar la migración más allá de los estereotipos”.
Según Truax, no hay editor sin reportero, pero tampoco reportero sin editor.
Ese acompañamiento editorial se reflejó en cambios concretos en la forma en que los participantes comenzaron a abordar sus historias.
Para Rocío Gallegos, periodista mexicana mentora del proyecto y ganadora del Premio Breach/Valdez de periodismo y derechos humanos 2025, acompañar a jóvenes periodistas fue clave porque la mentoría es una oportunidad de aprendizaje mutuo.
“Permite combinar la experiencia de quienes llevamos más tiempo en el oficio con las miradas y herramientas de las nuevas generaciones”, dijo Gallegos. “No se trata de imponer una visión, sino de construirla de manera colectiva y respetuosa. Creo que es una herramienta muy poderosa para transformar narrativas y fortalecer un periodismo con enfoque de derechos humanos”.
Empatía y respeto en el centro del periodismo
“Cambiar la mirada” busca que las temáticas sobre migración se den desde la dignidad, los derechos y las libertades.
“Si desde el discurso político y del poder se elige problematizar y criminalizar temas como la migración, la tarea del periodista es hacer una cobertura cercana, humana y justa”, dijo Truax.Amplificar las voces de las personas migrantes, darles contexto y acercarlas a la realidad de las audiencias es un acto de justicia
— Eileen Truax, profesora, Universidad Autónoma de Barcelona, España
“Los periodistas jóvenes vienen de una realidad distinta”, dijo Truax. “Cuando eligen dónde poner la mirada y qué y cómo narrar, rompen con la inercia de reproducir las narrativas dominantes”.
En los testimonios de quienes participaron en el proyecto, ese cambio de mirada se refleja en una manera distinta de aproximarse a las historias, a las fuentes y al lenguaje.
Para Carlos Díaz, joven periodista originario Colombia, es clave ahora enfocar las historias desde la empatía y la comprensión.
“[Es importante] salir de los lugares comunes y empezar a trabajar para contar problemáticas que son estructurales en América Latina”, dijo Julieta Bugacoff, joven periodista de Argentina.
Para Armando Quezada, originario de Costa Rica, es ahora importante no dramatizar, no exagerar, no alimentar los prejuicios que hay sobre las personas migrantes, sino contar las historias como son.
Karla Pérez, joven periodista de Cuba, aprendió la importancia de no hablar por las personas sino a dejarlas hablar, dándoles toda la confianza para que cuenten su trayectoria.
“No revictimizar a las personas respetando su lugar, respetando su origen y respetando su pasado [es clave]”, dijo Alice de Souza, joven periodista de Brasil.
“Agradezco al proyecto por enseñarnos a mirar a los migrantes y dejar que sean ellos quienes hablen, sin poner palabras en su boca”, dijo Taylin Jiménez, joven periodista cubana.
El proyecto no sólo forma periodistas, también fortalece el derecho a la información y con ello, fomenta sociedades más democráticas.
“Publicar estas historias en medios nacionales, regionales e internacionales significó alzar la voz de las personas en movilidad, de sus sueños, su diversidad y sus necesidades, al tiempo que se resalta su dignidad, su valor y las contribuciones que hacen a las comunidades que los acogen, reconociendo a la vez que la migración es parte de la historia de la humanidad”, concluyó Sánchez Thorin.
